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El zorrito
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- Leandro Cardozo
Ubicación
Antes de entrar a Cafayate, hay que desviarse por la Ruta 44 hasta llegar a Corralito; por ahí se puede llegar a la base del cerro.
Recorrido
Todo el camino es de subida y casi no hay espacios muy amplios para descansar. En la cumbre, hay una gruta de la Virgen y una apacheta.
Mi experiencia
El Zorrito es un cerro que contiene muchas leyendas, una de ellas es la de tener tesoros escondidos, pero también es un lugar de peregrinación. Tenía muchas ganas de hacerlo desde hace tiempo y finalmente pude lograrlo. En esta ocasión, fui con un grupo de personas que se juntaron para bajar la Virgen del Zorrito, una tradición que llevan a cabo todos los años.
Arrancamos a las 4 y media de la mañana para encontrarnos con todo el grupo. Compartimos un desayuno y luego tuvimos una charla para organizarnos antes de comenzar. Había dos camionetas que nos llevaron a la base. Primero fueron las mujeres y luego los hombres. Para ahorrar tiempo, mi grupo caminó 3 km con un desnivel de 240 metros antes de que llegara el transporte.
Ya en la base estaba exhausto y completamente sudado. Comencé a ascender y quise aumentar la velocidad, pero eso me agotó. Mi mochila estaba demasiado pesada (debido al exceso de agua) y eso jugó en mi contra. A falta de 400 metros de desnivel, todas mis piernas estaban acalambradas y mi paso se redujo considerablemente. Tuve que dejar parte del peso en un punto del camino, lo que me permitió mejorar, pero aún así iba lento. Me costó, pero logré llegar al final, gracias a Lelo, uno de los organizadores, quien me estuvo apoyando a mí y a otras personas en el camino.
La vista desde la cumbre es realmente hermosa; se puede apreciar todo el valle y se puede recorrer bastante. En la cumbre encontramos la gruta de la Virgen y un poco más adelante hay una apacheta. Estuvimos descansando y luego, a las 11 de la mañana, colocamos toda la comida en el suelo para compartirla. Conversamos, nos tomamos fotos y nos preparamos para descender.
En la primera parte no tuve dificultad, pero cuando retomé el peso que había dejado en el camino, me costó mucho más. Más adelante, tiré el agua que sobraba, y la verdad es que era demasiada; me enseñó a ser más precavido. Realmente no sabía que podía seguir avanzando con tanto dolor, me sorprendí a mí mismo. No fui motivado por la fe, eso es cierto, pero me alegró conocer personas que sí lo estaban.
Lo que más me llamó la atención es que al bajar, nos llevaron de vuelta a esta casa desde donde partimos y nos brindaron comida, y todo eso era gratis. Nunca nadie me había tratado con tanta bondad siendo desconocidos. Esas personas tienen un corazón muy grande. Espero que su legado sea heredado y que la Virgen siga subiendo y bajando el cerro. Obviamente, me gustaría volver algún día.
Recomendaciones
No cargar con un peso excesivo, llevar suficiente agua y protección para el sol.
Fotos
