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Mendoza

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    Leandro Cardozo

Este viaje lo realicé con mi novia, fue una experiencia muy linda. Al principio tuvimos algunos inconvenientes, ya que justo hubo un paro en Aerolíneas Argentinas y la ida se dificultó un poco.

Villavicencio

Fue uno de los lugares más lindos que visitamos; viajamos en unas camionetas 4x4 de gran tamaño. En el recorrido, pasamos por el monumento de Canota en la ruta provincial 52, que simboliza la división del “Ejército Libertador” del General San Martín para emprender el Cruce de Los Andes.

Llegamos primero a la reserva de Villavicencio, donde presentamos las entradas que compramos por internet; de esa forma eran más baratas. Hicimos un recorrido de corta duración, en el cual se puede apreciar la flora y fauna del lugar. Había representaciones de los animales y algunos lugares para comer. Subimos de vuelta a la camioneta y avanzamos hacia donde está ubicado el Hotel. Se va ganando altura conforme se avanza, y a lo lejos se puede ver el Hotel. Llegamos a lo más alto que pudimos en la ruta y no continuamos porque no estaba en buen estado. Pudimos ver el Hotel desde una mayor altura y luego bajamos para llegar al destino.

Al bajar en el Hotel, nos explicaron la dinámica de cómo sería el paseo: primero unas charlas y luego el almuerzo; después de eso, podíamos realizar algunas actividades. Con mi novia nos quedamos escuchando la presentación, y antes de que terminara fuimos a pedir la comida que estaba incluida. Comimos un par de hamburguesas y pedimos hacer tirolesa y zipline.

La tirolesa fue de 3 tramos; el primer viaje no fue muy bueno, pero después uno agarra confianza y disfruta más los siguientes. El zipline fue lo mejor, aunque lleva mucha preparación. Fue increíble porque tiene una distancia de un kilómetro y medio; vas a una altura de 30 o 40 metros, y el recorrido dura más o menos un minuto. Mi línea no fue tan rápida y por un momento pensé que me quedaría a mitad de camino, ¡menos mal que llegué al final!

Después de las actividades, recorrimos el Hotel y un poco los alrededores. Al momento en que escribo esto, lo están remodelando y el primer piso ya quedó terminado; es muy bonito, y la historia que encierra nos sorprendió. Hay dos grifos cerca que largan agua continuamente, y uno puede llenarse las botellas gratuitamente.

Al final realizamos un paseo con nuestro guía y volvimos a la camioneta para regresar a la ciudad.

Hotel

Alta montaña

Fue el primer paseo que hicimos en Mendoza. Nosotros, mal acostumbrados, llevamos muchas cosas en la mochila para "sobrevivir", pero como son paseos turísticos, no son necesarias tantas cosas, ya que te llevan a desayunar, merendar y te proveen todo lo necesario.

Durante el viaje vas recorriendo diferentes localidades, entre ellas Uspallata y Potrerillos, donde nos bajamos a sacar fotos del paisaje y pasamos por unos túneles en el camino. Luego, mientras avanzábamos, empezamos a ver nieve y también algunos parques que habían cerrado por la falta de la misma.

Potrerillos

Llegamos a un puesto para ver el Hotel Termal de Puente del Inca, una estructura muy antigua que fue destruida por un alud; solo quedaron las ruinas de las aguas termales. Muy precioso e impresionante, una muestra del poder de la naturaleza.

Más adelante llegamos al mirador del Aconcagua, que no pudimos disfrutar en todo su esplendor porque estaba cubierto de nubes. Mucha gente llegó al lugar, así que no pudimos estar demasiado tiempo.

Avanzamos un poco más y llegamos a la localidad de Las Cuevas; el clima estaba muy frío en ese lugar. Está a 3,000 metros de altura, y entramos a un restaurante a comer. Me pedí unas milanesas y de postre, dulce de batata con queso.

Salimos de comer y caminamos un poco para sacar fotos, pero no muy lejos, ya que no había mucho espacio y algunas estructuras cercanas estaban abandonadas por el frío.

La vuelta fue más rápida. Tanto en la ida como en la vuelta, nos demoramos un poco porque hubo un accidente en la ruta.

Fue un poco cansador, pero muy lindo.

Montañas

Cañon del Atuel

Este es un viaje que no repetiría, al menos no de la manera en que lo hice esta vez. Fue un viaje muy largo para estar tan poco tiempo en el destino. La ida fue de 7 horas y media, y la vuelta de 5 horas; solo estuvimos en el lugar dos horas y media.

Recorrimos todo el cañón, pasando por los embalses y viendo las formaciones rocosas. No pudimos permanecer mucho tiempo en cada lugar; a veces solo sacábamos fotos desde el vehículo.

Cuando llegamos al dique del Cañón del Atuel, fue muy lindo; ahí sentí que valió la pena el viaje. Seguimos avanzando y pasamos por unos túneles hasta llegar a nuestro destino.

Optamos por hacer tirolesa, como la vez que fuimos a Villavicencio. Esta tenía 5 tramos, pero eran más cortos. Había mucha gente, por lo que la experiencia se volvió muy lenta.

Al finalizar, nos recogió un colectivo que nos había llevado, comimos unas empanadas y comenzó el regreso.

Nos gustó el lugar, pero el viaje es tan largo que es muy agotador y no se puede disfrutar del todo. Hizo mucho calor, y eso que ya terminaba el invierno; ni imaginamos cómo será en verano.

Atuel

Reyunos

Este es el recorrido que menos me gustó de Mendoza. Sí, fue una aventura ir a tomar el bus y llegar a San Rafael por nuestra cuenta, pero como destino no nos llamó tanto la atención.

Llegamos al dique y nos sacamos fotos por el lugar. Avanzamos un poco más hasta llegar al destino, donde realizamos un viaje en catamarán, y con el tiempo que nos quedó hicimos un trekking a un cerro cercano. Fuimos solos, sin el resto del grupo; como solemos hacer esta actividad, no tuvimos inconvenientes y teníamos el calzado necesario.

Tuvimos la fortuna de poder tomar el colectivo de regreso a Mendoza a tiempo y volver temprano.

Reynos